II En el segundo tango
En el segundo tango
se alivió el engranaje.
Se voló más deprisa.
Se saltaron compases
y el espacio del otro
fue invadido sin tregua.
Las sacadas bordaban
adornos y boleas.
Se gozó el contrapunto,
los ochos, los amagos,
los giros enlazados,
el arrastre, el encuentro,
los ganchos repetidos,
los pasos en espejo.
ALONSO CORDEL
(Del libro "Tangos para una milonga"
editado por Mira Editores. Zaragoza. 2011.)
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